Dada la actual crisis económica, resulta especialmente importante respetar los principios éticos definidos en el Código Ético Mundial para el Turismo. Este es el principal mensaje dimanado de la reciente reunión del Comité Mundial de Ética del Turismo celebrada en San José (Costa Rica) los días 18 y 19 de junio.
El Comité instó a los gobiernos y a los empleadores del turismo a reconocer los desafíos éticos que plantea la pérdida de empleo, el deterioro de la calidad de los productos y servicios y los efectos de la crisis, en particular para los pequeños operadores, los guías turísticos, los proveedores locales de servicios y las comunidades.
El Comité subrayó que los gobiernos y los empleadores del sector turístico deberían «buscar medidas alternativa e innovadoras para limitar la pérdida de empleo y el empeoramiento de las condiciones y la remuneración de los puestos de trabajo existentes».
Además, el Comité alienta a los agentes públicos y privados a comprometerse con los empleados que se ven afectados directamente y que corren el riesgo de quedar en el paro. Cuando sea posible habrá que consultar a los sindicatos correspondientes en sintonía con los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y otras normas internacionales pertinentes.
El Comité Mundial de Ética del Turismo insta además a los gobiernos a:
• minimizar los obstáculos que dificultan los viajes, especialmente las restricciones para las personas con discapacidad y las afectadas por el VIH, y
• revisar las medidas que retrasan la emisión de visados, reducir el coste y afrontar las complicaciones que vulneran progresivamente los derechos de las personas a viajar de acuerdo con los puntos 1 y 4 del artículo 8 del Código Ético Mundial para el Turismo.
También se puso de manifiesto la preocupación por las consecuencias de la gripe A(H1N1) en las actividades económicas. Se insta a los gobiernos a no introducir restricciones innecesarias a los viajes, que serían desproporcionadas para la amenaza real y perjudicarían a un sector que contribuye de manera importante a la tasa de empleo y a la economía de la mayoría de los países y comunidades.
El Comité reafirmó su opinión de que el respeto por los derechos humanos, la no discriminación y la libertad de movimiento son valores fundamentales inherentes al turismo y requisitos previos para el éxito de cualquier actividad turística.